Qué es un Fideicomiso

Un fideicomiso es la transferencia de bienes por medio de un contrato para que sean administrados por una persona o institución intermedia y que los resultados beneficien de nuevo a la parte que aporta los bienes o a un tercero. Los fideicomisos se pueden dar sobre una gran cantidad de bienes como son pólizas de seguro, inmuebles, acciones, dinero en efectivo, etc.

Actualmente los fideicomisos son una herramienta jurídica muy utilizada debido a su capacidad de adaptarse a cualquier tipo de fin dependiendo de las necesidades de cada cliente siempre y cuando todo se encuentre dentro del marco legal. El fideicomiso cuenta con un plazo establecido por el contrato, el cual una vez terminado los bienes llegaran a la sociedad o persona a la cual estaban destinadas.

En México los fideicomisos se rigen de acuerdo a la ley para que los contratos se encuentren regulados y apegados a la legalidad. La gente y las instituciones que usan el fideicomiso serán totalmente conscientes de lo que se está establecido dado que es una operación transparente para todas las partes.

En un fideicomiso hay diferentes partes participantes que se definen por su rol en estos contratos. Principalmente son 4 y estás pueden ser personas físicas o morales. La primer parte es la que aporta los bienes y se reconoce como fideicomitente. Este normalmente es el que establece las condiciones del contrato por ser el que da los bienes a la parte intermedia que los administrara para lograr el fin del fideicomitente.

A la parte intermediaria se le llama fiduciario, el cual está encargado de cumplir con lo establecido en el contrato para que los bienes del fideicomitente lleguen a su objetivo establecido. Cuando los bienes se encuentran en propiedad de esta persona o institución se dice que están en propiedad fiduciaria y que son bienes fideicomisitos. Hay algunos tipos de fideicomisos donde el fiduciario está obligado a ser una institución autorizada por la ley y no una persona física.

La tercera parte es quien recibe los beneficios derivados del fideicomiso y se le llama fideicomisario. Hay ocasiones donde el propio fideicomitente resulta ser el fideicomisario pero normalmente es un tercero o varios.

Hay una gran gama sobre los tipos de fideicomiso que se pueden generar pero sin importar cuál sea su fin, estos se pueden llevar a cabo siempre y cuando sea un fin lícito. De entre los innumerables casos en los que se puede hacer un fideicomiso los más comunes se dan en cuestiones “hereditarias”, como cuando un padre hace un fideicomiso para que en un cierto tiempo su hijo pueda recibir un dinero que mientras se encuentra administrado por un banco. Otro caso también puede ser la sucesión de un inmueble que por alguna razón tiene dificultades para ser administrado y por eso el fideicomitente decide cederlo bajo contrato para que pase a una mejor administración y después pueda regresar o caer en manos de un tercero.

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